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Actualmente, se siguen negando la existencia de las enfermedades de sensibilización central SSC, pese a los resultados que nos aportan las evidencias científicas y el reconocimiento de algunas de ellas por la OMS.

Muchos profesionales, sobre todo en países de bajo desarrollo, mantienen la perversidad de no reconocer a los enfermos con SFC, alegando que es lo mismo que la Fibromialgia, pese a que este catalogada por la OMS bajo códigos CIE diferentes. De las otras once enfermedades que componen los SSC ni tansiquiera las contemplan

Actualmente ya no existe razones para alegar desconocimiento en el tema, tan solo intenciones lucrativas y/o perversas.

En el presente post “Reflexiones sobre el protocolo de actuación para médicos del INSS, en las  enfermedades de SSC” analizo las causas por las que el CDC de Atlanta, sostuvo, pese a las evidencias científicas,  la opinión de que las enfermedades de SSC, son de origen psicosomático, el esfuerzo en ocultar trabajos de investigación que se opusieran a dicha información y las consecuencias que conlleva dicha actuación.

Dicha actuación, ha marcado una línea errónea que se arrastra aún en la actualidad con consecuencias de daños invaluables. El hecho de no ser consideradas enfermedades de origen bioquímico, niega el reconocimiento esencial de las mismas y desprestigia las actualizaciones realizadas tanto por el propio CDC, como por los consensos internacionales realizados por especialistas de alto prestigio.

Los profesionales que aceptaron y se adaptaron a dicho juego de interés económico-industrial, son los que fueron posicionados en un mejor nivel político, con capacidades consultivas y decisorias. Siguen manteniendo la teoría de que el incremento de las enfermedades se deben a intereses socio-laborales y en los casos de los niños y adolescentes afectados, al no poder implicarlos en el tema de pasividad laboral, son diagnósticados erróneamente de trastornos mentales de origen psicológico.

Es debido a la influencia de estos malos “profesionales, adaptados al sistema” y al servicio del poder político e industrial , el mál desarrollo erróneo de los protocolos de actuación frente a ellas. De un modo u otro también han influido, en el desarrollo de las leyes de protección de los enfermos con discapacidades por causa de SSC, que no contemplaron las características peculiares de este colectivo de enfermos, alegando, de un modo falso, que no existen modos de medición de los síntomas que manifiestan y cuando aparecen los oportunos items para medirlos mediante pruebas médicas, acaban siempre cuestionándolas bajo la presunción de ser manipulables por los propios afectados por causas psicológicas…

Todo ello conlleva a que los protocolos actuales de atención y abordaje no estén contextualizados a los conocimientos reales existentes

Esta es realmente la base de que los procesos de valoración y resoluciones de las mismas, acaben ante procesos jurídicos, para que los enfermos sean reconocidos. El vacío de reconocimiento legal de la enfermedad, su sintomatología y las consecuencias, pese a que algunas ya estén reconocidas por la OMS, hace que el conflicto sea mayor, socialmente mas caro y personalmente mas doliente. Hechos que si se reconocieran como enfermedades incapacitantes, dentro de sus correspondientes niveles y se les tratara como enfermedades crónicas, con toda la protección jurídica correspondiente, dejaría de ocurrir.

Es la única patología en la historia de la medicina que ocurre un sinrazón tan singular

El hecho de que  los criterios aún estén anclados en los modelos de atención de los años 90, hace que la situación sea insostenible en la actualidad, debido a que en los últimos años, estas enfermedades han acaparado el interés de los especialistas en inmunología y en enfermedades infecciosas, gracias a los hallazgos encontrados en  múltiples estudios, con evidencias científicas, realizados por profesionales altamente reconocidos en centros de alto prestigio. Estudios financiados por particulares afectados en respuesta a la negativa de los organismos oficiales a tomar decisiones mas resolutivas para su investigación.

Es preciso un cambio de modelo de abordaje de las mismas, por profesionales menos contaminados en los procesos que ya han demostrado su ineficacia en el tema.

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