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Os transcribo una aportación por via de comentario que ha remitido Felix, como “post de colaboración”. Este artículo en su día fué publicado mediante la web de    Plataformafibromialgia.org.

Enlace con articulo original aquí

hipocondrias

Mitocondria y no hipocondría

La profesora de Psicología Rhona Johnston de la Universidad de Hull argumenta en contra de la creencia generalizada que EM/fatiga crónica es una enfermedad psicológica.

EM/Síndrome de Fatiga Crónica (EM/SFC) es un estado crónico de agotamiento profundo, a menudo acompañado de dolor, problemas de sueño y disfunción cognitiva que empeora con el ejercicio. En mi área de autoridades sanitarias locales, las personas con un problema de fatiga crónico se solían enviar al departamento de inmunología del hospital regional para el diagnóstico y el tratamiento, pero ahora se les deriva al psiquiatra. Esta es una tendencia creciente en todo el Reino Unido. Hoy en día, obtener un diagnóstico para fatiga crónica es equivalente a obtener un diagnóstico psiquiátrico. Esto es bueno para crear trabajo para los psiquiatras, pero ¿es bueno para las personas afectadas? Si su condición es una enfermedad física, no recibirán un tratamiento adecuado y así no conseguirán recuperarse por completo.

El punto de vista psiquiátrico de lo que ellos llaman “el síndrome de fatiga crónica” (el término “fatiga” claramente trivializa la gravedad de esta enfermedad) ha ganado mucho terreno en el Reino Unido en los últimos años, ayudado por la supuesta falta de pruebas de causas físicas de la enfermedad. ¿Qué pruebas pueden aportar psiquiatras para apoyar su afirmación de que EM/SFC es una enfermedad puramente psicológica, es decir, una forma de hipocondría?

Los psiquiatras sostienen que las personas con síntomas médicamente inexplicables tienen “síndromes somáticos funcionales” – es decir, aunque sus síntomas parecen ser físicos, son de origen psicológico. Se ha argumentado, en base de un análisis de la literatura, que tener la creencia de que EM/SFC es una enfermedad física conduce a un peor pronóstico, y que estas atribuciones defectuosas perpetúan la enfermedad.

Así, el hecho de que estas personas creen tener una enfermedad física se ve como una manifestación más de sus problemas psicológicos. Sin embargo, si los que afirman que tener una enfermedad física, en efecto tienen uno, su pronóstico de recuperación sin tratamiento adecuado claramente será pobre.

Uno de los principales tratamientos que se ofrecen para la enfermedad es la terapia cognitiva-conductual (TCC), que ha demostrado conducir a una reducción significativa de los síntomas de fatiga. Este hallazgo podría ser tomado como apoyo a la idea de que EM/SFC tenga una causa psicológica. Sin embargo, hay una mayor incidencia de depresión en las personas con enfermedades físicas crónicas que en la población general, aunque en el caso de EM/SFC se ha encontrado que no es más que, por ejemplo, en artritis reumatoide. Así, la TCC puede, para un subgrupo de personas, mejorar parte del cansancio resultante de una depresión concomitante, si bien no resuelve el trastorno subyacente fatigante. No está claro, sin embargo, si este es el caso, ya que los autores de estos estudios utilizan criterios de clasificación de EM/SFC que toman la fatiga como síntoma principal. La exclusión de síntomas físicos permite la inclusión de personas que sobre todo tienen un trastorno psiquiátrico. Así, la reducción estadística de la fatiga que se encuentran con la TCC puede ser en gran parte debido al hecho que las personas que sufren puramente de depresión estén incluidas en estos estudios. También hay que señalar que existe una falta de evidencia de beneficios a largo plazo de la TCC para las personas con diagnóstico de EM/SFC.

También se cree que la mayor proporción de mujeres que sufren de EM SFC evidencia que la enfermedad es psicosomática. No está claro por qué esto debería indicar una enfermedad psicológica; después de todo, las mujeres también son más propensas a los cálculos biliares. Cabe señalar que cuando un médico hace un estudio de las enfermedades virales en sus pacientes durante un período de 40 años, de los que posteriormente experimentaron una patología del sistema nervioso central, el 67,8% eran mujeres (de los cuales un tercio también experimentaron ME/SFC) y el 32,2% eran hombres (de los cuales una tercera parte también tenía EM/SFC). Por lo tanto había una clara base física para el desproporcionado número de mujeres que sufren de EM/SFC en este estudio.
También se ha afirmado que EM / SFC es una enfermedad psiquiátrica ya que los pacientes a menudo han sido víctimas de abuso en la infancia. Se sabe, sin embargo, que los factores de estrés como el abuso son conocidos por causar dolencias físicas. Por ejemplo, se ha encontrado que el maltrato infantil se asocia con una mayor incidencia de cardiopatía isquémica. También se ha demostrado que las personas que tienen graves factores de estrés crónico en los 12 meses antes de ser deliberadamente expuestos a un virus, fueron significativamente más propensas a enfermarse, que aquellas con factores de estrés agudo o un pocos eventos estresantes en su vida.

¿Un problema mitocondrial?

Es evidente que hay poca evidencia a favor de una explicación psicológica de EM/SFC. Por lo tanto, tenemos que tener en cuenta las pruebas biomédicas de un desorden físico, de las cuales hay una cantidad considerable. Para ayudar a la sencillez, el enfoque adoptado aquí es el de considerar la posibilidad de que las personas con EM/SFC pueden en la mayoría de los casos tener un problema físico similar, pero que puede tener diversas causas. Un estudio reciente ha encontrado que 70 de las 71 personas que sufren de fatiga crónica tenían una función mitocondrial anormalmente baja.

Las mitocondrias son orgánulos dentro de las células y son los principales productores de energía celular. Las mitocondrias tienen que tener una membrana interna intacta para poder producir energía a través de un proceso llamado la cadena de transporte de electrones. Existe evidencia de que una amplia gama de productos químicos altera la función mitocondrial, incluyendo los pesticidas, herbicidas, PCBs, disolventes, metales tóxicos (como amalgamas dentales), plásticos y el fluoruro. Deficiencias también puede ser causadas por fármacos como antibióticos, antiinflamatorios no esteroides y anti-parasitarios.

También hay infecciones que causan problemas mitocondriales, como las micoplasma. Es un micro-organismo que carece de núcleo y de pared celular; daña la membrana interna de las mitocondrias, agotando los nutrientes en las células, interrumpiendo la cadena de transporte de electrones y causando aberraciones cromosómicas en la célula huésped. Estudios realizados por el Dr. Garth Nicolson han demostrado que las personas con EM/SFC tienen muchas infecciones bacterianas y virales; sin embargo, un alto porcentaje de ellas tienen infecciones por micoplasma. Así, en una serie de estudios, Nicolson y su grupo han encontrado que entre 51% y el 68,9% de las personas con un diagnóstico de fatiga crónica tiene infección por micoplasma. La mayoría de estos estudios se llevaron a cabo en los Estados Unidos, pero la cifra más alta proviene de un estudio belga, en el que sólo el 5,6% de los controles mostraron signos de infección. El grupo de Nicolson también ha demostrado que el uso de un suplemento que restaura la membrana mitocondrial conduce a una reducción en la fatiga y a un aumento en la función mitocondrial en personas con fatiga crónica. Es evidente que el escenario de las infecciones es complicada; la susceptibilidad a las infecciones por micoplasmas y otros pueden surgir de tener un sistema inmune debilitado por virus y los virus mismos pueden dañar las mitocondrias. Sin embargo, deshacerse de una infección por micoplasma en los afectados será muy beneficioso para los niveles de energía, y así reducir el estrés en el cuerpo.
La exposición crónica al estrés en sí puede dañar las mitocondrias y también poner en peligro el funcionamiento de las glándulas suprarrenales. La insuficiencia suprarrenal puede ser una causa primaria de EM/SFC en algunas personas, ya que los síntomas son similares a los de la enfermedad de Addison. También se producen problemas suprarrenales menos extremadamente debilitantes. Se ha demostrado que sobrecargar de trabajo al sistema de estrés conduce a problemas para mantener un equilibrio entre el funcionamiento del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y el sistema inmunológico. El desafío inmunológico produce inflamación, y las acciones del eje HPA la reducen amortiguando la inflamación. Sin embargo, si el cuerpo tiene que hacer esto a menudo se sobreestresa y no puede mantener el equilibrio – es probable que esto ocurra si el cuerpo está luchando contra una infección a largo plazo como micoplasma.
Tratamiento
¿Qué puede hacer el NHS (Ministerio Nacional de Salud de Gran Bretaña) para ayudar a las personas con EM/SFC? Por el momento, a muchas personas se les ofrece TCC cara, pero inofensiva. Esta técnica es ahora ampliamente utilizada para muchas enfermedades, incluyendo cáncer, e incluso se puede comprar por online. También se les ofrecen programas de ejercicio graduado potencialmente perjudicial. El ejercicio puede ser muy beneficioso, pero no si médicos mal informados creen que sus pacientes están deprimidos y les convencen de hacer ejercicio más allá de sus reservas de energía celular. El acompasamiento (“pacing”) es excelente y puede no costar nada – aquí, las personas se aseguran de mantener su nivel de actividades dentro de sus límites de energía, y así evitan brotes de agotamiento incapacitante.

Con el fin de ayudar a recuperarse al menos a algunas personas, parece ser bueno que el NHS utilice sus recursos para detectar en pacientes con EM/SFC la baja función mitocondrial, problemas suprarrenales (no sólo medir los niveles de cortisol al mediodía) e infección por micoplasma. Esta última puede ser tratada con antibióticos, que si administrados temprano, podrían significar que estas personas se evitarían tener que sufrir esta enfermedad debilitante durante décadas, con el consiguiente debilitamiento de sus glándulas suprarrenales.

Es poco probable que la eliminación de esta infección conduzca a una cura inmediata para los que llevan mucho tiempo enfermos, debido a los daños colaterales a otros sistemas corporales, pero debe haber una posibilidad de que una parte de los enfermos recuperen su salud y pueda llevar una vida más feliz y más productiva.

Traducido por Cathy van Riel – febrero 2.011 – artículo original; Public Service Review: Central Government – Issue 21 – Thursday, January 06, 2011 

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