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pecera (1)Imaginemos que una célula fuera similar a un pez en un acuario.

Es fácil comprender que al ser dependiente del medio acuático, cualquier desequilibrio del entorno influirá en la calidad de vida, funcionamiento interno y por tanto en la salud del pez.

Lo mismo ocurre en nuestro organismo.

Los millones de células que lo componen, están inmersos en un medio del que sus condicionantes dependerán de que esté bien estructurado tanto del medio externo (líquidos extracelulares) como del medio interno (líquidos intracelulares), mas que de la propia regulación genética.

difusionCada célula está íntimamente unida al espacio extracelular en la que esté inmersa. Dicho espacio, extracelular, únicamente permite la existencia de procesos metabólicos que afecten a la célula y, sólo como resultado de tales procesos, puede ser activo el material genético del núcleo celular. El espacio extracelular proporciona un tamiz molecular entre la célula y los capilares próximos a ella que la nutren y eliminan residuos (capilares sanguíneos y linfáticos). A la vez que, nuestro organismo, requiere para su funcionamiento, de un potencial eléctrico que se genera mediante iones en las propias células y que dependerán del medio. Del deterioro del medio, se afectará inicialmente las mitocondrias y en ocasiones límite el material genético, por lo que las células perderán capacidad de generar los ciclos energéticos con normalidad.

AnimacionakEl estudio de los sistemas eléctricos de los seres vivos, es el campo de la electrobiologia.

Los organismos establecen sistemas eléctricos y electromagnéticos, para su correcto funcionamiento, flujos perfectamente medibles y sensibles al medio, del que su inestabilidad tanto por causas internas como externas, causan una grave alteración en las células, favoreciendo su desequilibrio.

Las células, se asocian entre sus iguales, incidiendo en los tejidos y órganos, siendo unas comunidades productivas que requieren tanto del aporte como de la evacuación de determinadas substancias.

Alfred Pischinguer, fue el padre de la histoquímica y mediante su obra se puede comprender la efectividad de las terapias manuales (acupuntura, masajes, movimientos y estiramientos), si están bien realizadas y son las adecuadas. Esto es debido a los cambios celulares que se establecen en la matriz extracelular MEC, mediante la transformación de los estímulos físicos en químicos (mecanotransducción)

Efectos de las manipulaciones físicas

Cuando se realiza una manipulación física, los estímulos mecánicos alcanzan mayor velocidad que los químicos, por este motivo al recibir un masaje o activamos un músculo mediante ejercicio, esta acción formará parte de un todo al incidir en el tejido cutáneo, conectivo, muscular, óseo y vascular, inicialmente. Dependiendo de la intensidad del estímulo, en cuanto a su forma, intensidad y amplitud  mantenido en el tiempo, hace que el efecto mecanoquímico remodele el sistema de tensegridad que informará del cambio mecánico y lo transformará en nuevas condiciones moleculares.

Por este motivo la importancia de los genes se supedita, así, al movimiento, el masaje o las terapias físicas, que afectan realmente los programas de crecimiento celular, diferenciación, respuesta inmune y tantos otros, críticos para la salud, según el trabajo publicado por Lele TP y col. “Brushes, cables, and anchors: recent insights into multiscale assembly and mechanics of cellular structural networks.”

Matriz celularEl sistema básico que describió A. Pischinguer incluye el complejo espectro celular del tejido conectivo, en el que encontramos fibroblastos, fibrocitos, miocitos, macrófagos, linfocitos y granulocitos.

Como las fibras nerviosas del sistema nervioso autónomo terminan en la sustancia fundamental, existe una conexión directa con el sistema nervioso central y con el cerebro; así como con el sistema de las glándulas endocrinas a través de los capilares. A su vez, el sistema nervioso central y el hormonal están interrelacionados en el tronco cerebral y, consecuentemente, estos elementos forman parte de la estructura de un sistema fundamental que está sujeto a funciones de control tanto locales como centrales, lo que se conoce con el término de regulación fundamental.

La rápida capacidad de reacción característica de los fibroblastos es particularmente significativa para el sistema de regulación fundamental. Este tipo de célula es capaz de responder de manera efectiva a toda la información que entra en el sistema de regulación, por ejemplo, a través de neurotransmisores y neuropéptidos, sustancias que actúan como mensajeros celulares (linfoquinas, citoquinas, prostaglandinas, leucotrienos y muchas otras), hormonas, metabolitos y catabolitos.

Las respuestas de los fibroblastos están altamente adaptadas a la situación particular que exista, respondiendo a todas las informaciones con una apropiada síntesis de todos los componentes de la matriz extracelular mencionados. En estas funciones, los fibroblastos no diferencian entre lo “bueno y malo”.

De hecho, esta síntesis está adaptada efectivamente en su respuesta a las particulares cargas impuestas en el sistema fundamental a partir de fuentes no fisiológicas, bien de origen externo, (exógeno como toxinas ambientales, metales pesados, etc.) o bien a partir de una intoxicación endógena (por ejemplo, malnutrición, disfunción de los órganos de filtraje, etc.).

Dicho acumulo de toxinas (que generalmente se conocen con el término de «homotoxinas»), junto con la síntesis de fibroblastos, acaban alterando la sustancia fundamental que se vuelve perjudicial para el organismo si existen dificultades para eliminarlas. Al acumularse, se genera una carga tóxica continua durante un largo período de tiempo que inciden en la célula, obligándola a mutar para adaptarse a la nueva situación o a morir. Este acumulo tóxico modifica las propiedades de la sustancia fundamental ocasionando progresivamente un corte en los procesos metabólicos normofisiológicos, conduciendo a alteraciones en la actividad genéticamente controlada de las células asociadas y que se relacionan relacionadas entre sí mismas mediante la sustancia fundamental a través de una película superficial de carbohidratos. Por consiguiente, aparece el peligro del desarrollo de enfermedades crónicas y de tumores.

Existen alternativas

MasažaEn base a estos conocimientos científicos reconocidos, no es de extrañar que exista una forma diferente de afrontar las enfermedades de sensibilización central, forma muy diferente a la actual, en el que se preste más atención al medio celular y a su forma de tratarlo.

Esta nueva forma de actuar, requiere de profesionales bien formados y poco encorsetados a los paradigmas actuales, con una mentalidad más abierta hacia la búsqueda del equilibrio homeostático celular que a la interacción de los síntomas.

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