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Determinados estudios sobre la vinculación de tóxicos químicos, pudieran dar la clave para entender las enfermedades de sensibilización central SSC, si éstas fueran entendidas como enfermedades en vez de síndromes dudosos y psicopatológicos.

Curiosamente, mientras que tanto la OMS como en nuestro país se niegan, se estigmatizan y se penalizan mayoritariamente estas enfermedades, existen miles de estudios, con evidencia científica, que esclarecen las dudas, que determinados profesionales de la salud puedan tener, sobre la veracidad de dichas enfermedades.

Dudas que cada vez se muestran más bajo interés de política social que sanitaria.

Un claro ejemplo de ello lo podemos observar con el reciente caso que está movilizando a los afectados de SSC, ante la decisiónBENIOPA-LADROVA-IMG_2723-724x424 de reducir la prestación de invalidez, al presidente de la asociación de afectados de sensibilidad química y ambiental AQUA de Tarragona (zona geográfica de alto riesgo de contaminación por las industrias químicas que existen en la zona).

Según lo que se desprende de los argumentos del ICAM, es que entienden como una capacidad laboral de dicha persona, el hecho de ejercer dicha actividad representativa de la asociación AQUA.

Curiosamente esta persona, el Sr. Mario ARIAS, trabajaba en el mantenimiento de carreteras, como peón de obras públicas y tras una demanda por la falta de seguridad que le causo la SSQM, tiene que ser indemnizado por la Generalitat, por daños y perjuicios.

El colectivo de abogados Ronda, que ejerce su defensa, advierte que este hecho es un “aviso para navegantes”, una caza de brujas para quien ose defender sus intereses y que le sea reconocida dicha enfermedad y tengan que ser indemnizados. Podéis seguir la información pulsando “AQUÍ

Curiosamente, estas decisiones de los organismos oficiales de inspección, hace pensar que están gestionadas por personas, incompetentes profesionalmente, para estas patologías o prevaricadoras. Dicha opinión muy generalizada no solo entre los afectados, si no también entre los profesionales del derecho, profesionales de sanidad  y gestores sociales, que conocen el tema de las SSC,  se genera en base en que las decisiones que adoptan los inspectores son mayoritariamente similares en favor a la propia administración, mostrando constantemente el desprecio ante el aporte de informes realizados por especialistas de centros de la propia administración sanitaria pública, especialistas altamente cualificados y referentes en el tema. Así mismo también hacen caso omiso a los múltiples miles de trabajos internacionales que aportan claridad, con evidencia científica, sobre la influencia de los tóxicos en las personas. Tanto en el ámbito doméstico como laboral.

A modo de ejemplo de ello, podemos informarnos, mediante la publicación científica de la revista Neurólogy, el trabajo publicado en el año 2012 (29 de mayo) vol. 78 nº 22, Exposición ocupacional a solventes y la cognición”, realizado por el equipo del Dr. Berkman (ScD , MM Glymour , ScD , C. Berr , MD, PhD , A. Singh-Manoux , PhD , M. Zins , MD, PhD , M. Goldberg , MD, PhD y LF Berkman , PhD). En el que concluye que los disolventes que se estudiaron (disolventes clorados, disolventes derivados del petróleo, benceno y disolventes aromáticos no bencenos) afectan más a personas de bajo nivel educativo, debido a la reserva cognitiva que poseen los que han podido adquirir mayores conocimientos. Sin que ello no niegue que ambos colectivos se vean afectados por los disolventes al ser expuestos a los mismos por condicionantes laborales y mantenimiento en el tiempo en los mismos.

Otro estudio publicado en 2014, (13 de mayo), también en la revista Neurology vol. 82 nª 19 “Los déficit cognitivos asociados en los trabajadores altamente expuestos a los disolventes, no pueden atenuarse plenamente con el tiempo , realizado por El equipo de la Dr. Erika L Sabbath y col.

imagesEn dicho estudio, se realizó mediante el control de 2.143 jubilados que estuvieron expuestos laboralmente a disolventes clorados, disolventes derivados del petróleo y del benceno, se concluye que “Si bien el riesgo de deterioro cognitivo entre los trabajadores expuestos moderadamente puede atenuarse con el tiempo, esto no puede ser del todo cierto para aquellos que han sufrido una mayor exposición. Esto tiene implicaciones tanto para los médicos que trabajan con los pacientes anteriormente expuestos a disolventes, como para las políticas de límites de exposición profesional a los mismos.”

¿Cómo se puede entender esta disparidad de opiniones contradictorias entre la realidad y los intereses político-empresariales?

Curiosamente, si miramos en los buscadores propios de la medicina, encontramos 3.580.000 resultados tan solo aplicando la entrada “adverse health effects that can potentially cause paints and adhesives. (Efectos adversos para la salud que puede llegar a ocasionar las pinturas y pegamentos.)”

medicina_08Recientemente un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE UU) señala que las personas que están expuestas a pintura, pegamento o humos desengrasantes en el trabajo pueden tener problemas de memoria y pensamiento durante la vejez cuando se jubilan, décadas después de su exposición. Esto nos da a entender el motivo porque existe tanta mujer afectada de SSC, puesto que por un lado están expuestas constantemente a dichos productos tanto por causas laborales como domésticas, puesto que están presentes en productos de limpieza, ceras para muebles, diluyentes de pinturas y barnices, decapantes, desengrasantes, etc. etc. y por otro lado hay que añadir la peculiar afinidad que tienen las grasa de las mujeres en absorber y retener dichas substancias.

A los afectados de enfermedades de SSC no nos es comprensible la contradicción existente entre la evidencia científica y las decisiones que adoptan los peritos de la administración.

Ello nos lleva a pensar que no exista la presunta buena fe, en las decisiones que adoptan

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