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Hace ya algo más de un año, que se nos conmovió a la humanidad bajo un peligro grave para nuestra salud, se comunico a la población que una grave pandemia iba a azotar a la humanidad y como profesional disciplinado, entendí la gravedad del asunto y confié en las instituciones que teóricamente nos deben proteger, tales como la OMS y los colegios profesionales. Pese que no entendía porque en 2013 la OMS modifico el concepto de pandemia muy lejana a lo que nos enseñaron como concepto en la universidad.

Por ese motivo escribí en este blog, dos artículos, con la finalidad de aportar un granito de arena ante esta nueva situación, al mismo tiempo que velaba por la integridad de mi familia, aportando y enseñando medidas de autoprotección dentro del rango de las enfermedades infecciosas e insistiendo a mis mellizos de 6 años lo que debían hacer.

También he comentado en este blog, que inicialmente esta centrados en las enfermedades de sensibilización central, que poco más podía escribir, que fuera novedoso, por ello deje latente el mismo y pocas entras nuevas he realizado.

La situación cambió

Bien la situación ha cambiado y debo reconocer que, en mi caso, la aparición de “LA COVID19” y el “modus operandi” de los políticos y de determinados profesionales, ha significado un gran despertar y aprendizaje.

El principal sentimiento que me ha producido el estudiar y aprender de la nueva situación, es verificar lo engañados que hemos estado y como se nos manipula mediante el miedo y las campañas desinformativas.

Debo reconocer y agradecer que gracias a más de cien mil médicos y profesionales altamente cualificados de la sanidad y de las ciencias en múltiples campos, que han levantado la voz de advertencia ante la situación genocida que nos encontramos, los cuales siempre bajos argumentos y constataciones científicas han mostrado otra visión de la realidad y que a su vez han sido censurados y machacados como negacionistas, conspiranoicos  y antivacunas por quienes sin argumentos y a ciencia rasgada, simplemente mantienen una opinión esclava y altamente direccionada por entidades muy dudosay y con conflicto de intereses..

¿Cómo he llegado a esta conclusión, sin intentar poseer la verdad absoluta?

Ante todo quiero expresar que ni soy negacionista ni antivacunas sistemáticamente. Tan solo soy un profesional de la sanidad que ya experimento en su día gracias a las enfermedades de SSC, que el sistema sanitario tenia deficiencias y miopía ante determinadas patologías y que muchos profesionales están muy disciplinados bajo protocolos y carecen de sentido común. En ningún momento pretendo negar La COVID19 como síndrome, aunque tenga algunos reparos en aceptarla como enfermedad de transmisión respiratoria.

Como anteriormente expresé, inicialmente  creí en la OMS y en las instituciones colegiales, pero al transcurso de los días me llamo la atención la insistencia en que la población se pusiera la mascarilla y quedara hacinada en sus domicilios, cuando en los entornos no se visualizaba tanta gravedad como se enunciaban en los medios informativos. Bien, pensé como profesional de la salud, “si tenemos que enfrentarnos a un agente infeccioso, debemos conocerlo”. Ello me llevo a buscar en su inicio en Wuhan, una vez más me recordó el inicio del sida y del que tuve experiencia en el Hospital Clínico de Barcelona, donde trabajaba.  En aquella ocasión se hablaba del mono verde, ahora de hablaba de los murciélagos. Recordé que en su día, según los biólogos, el paso natural de agentes infecciosos de animal a humano es muy difícil a no ser que el agente estuviera manipulado. Pues eso, blanco y en botella, pensé… Una manipulación que se ha escapado accidentalmente ya que en esa zona existen laboratorios específicos de investigación con agentes biológicos.  Otro sí que me hizo pensar en ello, era el hecho de que no se hicieran autopsias y que tan solo nos fiáramos de la OMS y de determinadas manifestaciones analíticas más que clínicas.

Como investigador que fui en su día, no conseguía entender el motivo de la negación de autopsias, alegando puerilmente una falta de seguridad por la supuesta agresividad del agente. Ya por pura curiosidad científica y por los recursos técnicos existentes en la actualidad, en algún lugar se debieran hacer y de hecho si se podían realizar.

Gracias a la curiosidad de científicos italianos y a su transgresión de normas, se hicieron determinadas autopsias, mediante las cuales confirmaron que el daño pulmonar, y recogido el estudio por la revista “Redacción médica” el 23 de abril del 2020, especificaban que la causa no era en los alvéolos, como ocurriría en una infección respiratoria, si no por microembolias en los espacios intersticiales alveolares. Por ese motivo y ante el desconocimiento de las causas se procedieron a recursos y tratamientos erróneos, actualmente subsanados

Curiosamente, las estadísticas del instituto nacional de estadística (posteriormente fueron “cocinadas”) y la fundación Carlos III, sobre mortalidad en España, contradecían las alarmantes informaciones sobre la mortalidad de los medios de comunicación social y confundían los valores de afectados reales con los supuestos infectados, sin clínica y se basaban en tan solo unos valores de PCR, que técnicamente eran fraudulentos, por la inoperancia de dicha analítica para el diagnóstico (hay estudios que afirman su eficacia, pero están realizados por personas con conflictividad de intereses en ello). La técnica puede ser forzada para que salgan los resultados “INFORMATICOS”. No se informan los ciclos a que han sido expuestas las muestras, por lo que pueden justificar la situación de contagio y la supuesta “INMUNIZACION” según criterios políticos y de interés obscuro.

Actualmente se sabe que la mortalidad de “La Covid19” y la Gripe, es similar

Información del INE en fecha 17 diciembre 2020

Ello me motivo a profundizar por diversas áreas, la búsqueda de información. Al igual que un piloto, pilota un avión técnicamente, un ingeniero aeronáutico crea el artefacto en las condiciones adecuadas para que vuele. Entendí que el medico sabe de la técnica, pero hay otros profesionales que saben del mecanismo más adecuadamente que los médicos. Ello me incito a entrar en el mundo de los biólogos y entender sus argumentos.

Gracias a ellos aprendí que los virus, no son agentes infecciosos tal como nos enseñaron en la facultad, que existe una nueva valoración conceptual de los mismos. Que en si son unas proteínas encapsuladas que transmiten información. No son agentes vivos como puedan ser  las bacterias y los hongos. Que existe una función evolutiva y que gracias a los mismos y su incidencia en el ADN es efectiva. En próximos Posts explicaré mas detalladamente estos hechos.

Pero lo que más me llamo la atención fue el tipo de neumonías atípicas bilaterales, cuando normalmente un proceso infeccioso pulmonar suele iniciarse en el pulmón derecho y posteriormente se expande al izquierdo, así como la concentración de afectados en ancianos, sobre todo ingresados en residencias que inician en el mismo tiempo las afectaciones.

Ello me hizo pensar que había algo más en ello, cuando salió publicado un informe realizado en el hospital de Balbastro , el cual relacionaba la posibilidad de una relación de la vacuna de la gripe con la Covid19. La pronta reacción de determinados organismos institucionales que dudaban de la calidad de dicho trabajo, pero que en ningún momento dudaban de los trabajos de Wuhan, cuando estos últimos no cumplían las reglas de publicación y contraste que se exigen a un estudio científico, me hizo pensar que tal vez algo más hubiera escondido como trasfondo.

El grado de información machacona e unidireccional de los medios de comunicación y de la ignorancia de los tertulianos que hablan de todo, pese a su desconocimiento y ridiculizan a aquellos que, bajo argumentos de peso científico, son ridiculizados y/o acallados, me hizo pensar lo absurdo que seria, como es el caso de las mascarillas, intentar atrapar mosquitos con redes de portería de futbol. Lo más apasionadamente ridículo, es el concepto de “enfermo asintomático” en enfermedades infecciosas. Eso si merece un nobel al que se las ingenió, para justificar unos resultados falsos de las RT-PCR .

Un enfermo crónico puede estar asintomático, pero en una enfermedad infecciosa, es dudoso en todas, todas. No comprendo cómo entran a este juego los colegios profesionales y profesionales que lo han estudiado. Ello me hace pensar que existen otros motivos e intereses mucho más obscuros y más cuando coaccionan a profesionales que levantan la voz en contra, con argumentos plenamente científicos y que pueden contrastarse.

La fuerte censura de determinadas redes que unilateralmente defendían la supuesta pandemia y el bloqueo constante de profesionales cualificados que argumentaban razonamientos que no encajaban en la dirección de la OMS, favorecieron mi búsqueda, aprendizaje y despertar. Se lo debo agradecer.

Ya comprendía que existía un síndrome multiorgánico denominado “La covi19” pese a que no conseguía comprender los argumentos que atribuían su causa, ya que el supuesto agente no fue aislado y actualmente sigue sin ser aislado. Tal como certifica el CDC de Atlanta como respuesta, ante el requerimiento de 18 universidades que lo solicitaron. No se ha podido aislar dicho agente en ninguna de las miles de autopsia que se han realizado ni se han cumplido los postulados de Kocks. Es gracioso que se hable de variantes de un agente fantasma de recreación informática.

La guinda fue cuando apareció lo que han denominado “vacuna”. La OMS está jugando un juego muy pernicioso para la humanidad, al cambiar las nomenclaturas y directrices de “pandemia” y de “vacunas”, para adecuarlas a situaciones futuribles, como ha hecho. Dicho encaje hace pensar que dicha institución no está al servicio de los humanos, sino más bien a las necesidades de quien la sostiene, como puede ser las empresas farmacéuticas. Así como también existen financiaciones hacia el estamento médico

Ya son muchas las voces de profesionales cualificados en todo el mundo que vienen advirtiendo de los graves peligros que contrae el inyectar dichas sustancias transgénicas, que llevan más de veinte años estudiándose y precisamente no han dado los resultados correctos para ser autorizadas, por lo que esta situación de supuesta pandemia ha facilitado que se experimente con humanos, justificando una inexistente necesidad.

Otro elemento que se suma a este complejo puzle, es la aparición  de las antenas 5G y su efecto nocivo sobre la salud.

Recuerdo que en una mesa de una jornada sobre las SSC, creada por la fundación ALBA en el año 2014, se preguntó sobre los efectos de las radiaciones de la telefonía sobre el organismo.

Dos médicos y un bioquímico, poco supimos que decir. En aquel momento solo se conocía los efectos del calor en el cráneo, sobre todo en los niños y se podía pensar que el Calcio pudiera ionizarse cambiando de valor y causar deficiencias en el organismo. Pocos estudios eran conocidos en aquel momento. En el año 2015 apareció autorizada la frecuencia G4, posteriormente la G4R y actualmente la G5. ¡Cuánto ha cambiado el tema en 5 años!

Actualmente ya disponemos de mucha más información sobre los efectos de las microondas y de las energías no ionizantes, pero este tema ya lo trataré en próximos post y su relación con la COVID19.

Este post tiene como objetivo abrir la puerta a otros posteriores en los que iré narrando, ya que la información documental es  muy cuantiosa, e intentaré aclarar conceptos, siempre avalado por trabajos de rigor científico.