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Los biomarcadores  o marcadores biológicos, son substancias que indican un estado biológico sea bioquímicos, fisiológicos o morfológicos. 

Es decir son unos indicadores que pueden medirse objetivamente, el cual nos indicaría que un proceso biológico es normal o patológico (indicativo de una enfermedad).

En general los biomarcadores se clasifican en tres grupos:

  • De exposición, si permiten la medida de la dosis interna mediante el análisis químico del compuesto tóxico o un metabolito del mismo en los fluidos corporales
  • Los biomarcadores de efecto indican cambios bioquímicos que acontecen tras una exposición a xenobióticos
  • Los biomarcadores de susceptibilidad sirven como indicadores de la respuesta individual frente a la agresión de un tóxico o grupo de tóxicos

¿Para qué se utilizan?

 Los biomarcadores se utilizan para:

  • Detectar la presencia de una exposición
  • Determinar las consecuencias biológicas de la exposición
  • Detectar los estados iniciales e intermedios de un proceso patológico
  • Identificar a los individuos sensibles de una población
  • Fundamentar la decisión de intervenir, tanto a nivel individual como ambiental
  • Permiten tratamientos más efectivos

Los biomarcadores más útiles son los que se pueden obtener menos invasivamente, por eso es que se prefieren los que se encuentran en sangre.

En la mayoría de las enfermedades se utilizan, para detectarlas, seguirlas y medir las complicaciones.

¿Conocéis la enfermedad de Changas?, pues es un proceso infeccioso, que da una sintomatología similar a un proceso febril, camuflado, durante un periodo de 20 a 30 años, desarrollando alteraciones digestivas y cardiacas.

La causa es un parásito que vive entre los tejidos del organismo reproduciéndose, provocando los daños sin ser detectado.

Esta enfermedad la padecen más de 10 millones de personas en Sudamérica y unas treinta mil en España.

Ante esta enfermedad se ha localizado una serie de biomarcadores inmunológicos que permiten saber si está pasando el periodo de latencia de la enfermedad y proceder al tratamiento.

Ante dicha enfermedad se unieron el esfuerzo de múltiples centros hospitalarios a nivel internacional, para su detección.

En el caso de las enfermedades de SSC, existen múltiples publicaciones bajo evidencia científica que indican también su existencia centrándose en el terreno de la inmunología, pero el hándicap  se encuentra en el poco interés en seguir estas líneas de investigación y las pocas cantidades económicas que se dedican para su estudio.

Este es el objetivo del estudio que plantea ASSSEM.org, la constatación objetiva de la existencia de dichos biomarcadores en los afectados por enfermedades de SSC. Inicialmente se plantea con los enfermos de EM/SFC, pero en un futuro inmediato, no descartamos buscarlos en otras patologías relacionadas con las SSC.

La pregunta del millón, es ¿Por qué si una asociación de profesionales afectados, puede acceder a estas analíticas, no son solicitadas ni se realizan en los centros de referencia?

 ¡Es necesario informarse y formarse, para defender los derechos!

Solamente bajo la presión de los afectados, los cuales son los más interesados en encontrar soluciones, tanto para atender su estado de salud como para defenderse de las agresiones sociales que sufren ante la negación de la enfermedad.

Los afectados no viven de su enfermedad ni les da prestigio social ni profesional. Las acciones de los afectados, pretenden forzar aunque sea jurídicamente que alguien les atienda correctamente, sin discriminación.

Que se preste la misma atención y recursos investigativos como al resto de enfermedades, no existen enfermedades de primera y de segunda en referencia a la muerte bioquímica del organismo. Estas enfermedades provocan la muerte personal, familiar, social y laboral, convirtiendo a los afectados en muertos vivientes y a nadie les importa, pese al coste social que representan.

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